Excesiva cultura del instante

mandando mensaje wide

Twitter (u otros medios sociales) como sustituto de la noticia: Ayer mataron a Manolo Escobar en twitter ¿No se enteraron? Yo sí. Me enteré por twitter, pero después al ver que no lo encontraba en ningún medio de comunicación con información real me dí cuenta que resucitó. Me agoté y pensé que en las últimas semanas ya han caído grandes personalidades de nuestra España cultural. Me decanto sobre todo por Constantino Romero, cuya primera imagen que me viene a la cabeza era aquel complicadísimo concurso del Tiempo es Oro.

Inciso para pensar en ¡cómo ha cambiado el nivel de los concursos! Tema grueso que da para otro artículo. Lo prometo para fechas próximas, pero hoy quiero plantear una reflexión acerca de la rapidez con la que las Nuevas Tecnologías y los Medios Sociales están revolucionando todo lo que acontece a nuestro alrededor y consiguiendo también que perdamos un cierto equilibrio de normalidad. Las NNTT, los MMSS, las TIC y aplicaciones de todo tipo con multitud de siglas parecidas, van más rápido que nosotros mismos y esto, claro, tiene sus ventajas y sus desventajas. La familia de Manolo Escobar seguro que piensa algo similar.

Hace unas semanas leía una entrevista a Julia Otero en un medio digital. Le preguntaban sobre “el peligro de las redes sociales” sobre la profesión en medios de comunicación (la periodista empleó con ella la palabra ‘peligro’). Otero, sincera y sensata como siempre, dijo que “es un momento delicado, porque tenemos las redes sociales y parece que los periodistas somos más prescindibles que nunca porque la información parece que fluye sin necesidad del periodista. Las redes generan inmediatez”.

Muerte y desolación en directo, ¿necesario?: ¿Recuerdan que el atentado del 11-S lo vimos y lo sentimos en pleno directo? Quizás, mirando ahora hacia atrás, fue el primer gran impacto a guardar en la retina como algo terrible que vimos tal cual estaba pasando desde el salón de casa. Y eso que este hecho ya quedó atrás, hace unos buenos años, porque si fuera hoy podríamos vivirlo desde cualquier dispositivo móvil. El problema de toda esta revolución en los medios de comunicación y la velocidad con que las noticias dan la vuelta al mundo es la aceptación y, sobre todo, la capacidad de reflexión que le demos a estos hechos. Si no hay reflexión, vamos cagados.

Cambio en las relaciones humanas: La cibernética, la telemática, las autopistas de la información y cualquier widget (moderno dispositivo de comunicación universal) nos está abriendo la puerta a una nueva manera de relacionarnos, qué duda cabe. Hay gente capaz de enfadarse contigo porque no has aceptado algo que te ha enviado con toda su ilusión por alguna red social o porque no has dado el famoso ‘me gusta’ en algo que te ha pedido. Es de locura. Al igual que tu presencia o no presencia puede movilizar a otras personas o no a ir a un evento gracias a las herramientas de geolocalización. Perdemos con ello el factor sorpresa de toda la vida.

Es fundamental no perder la visión de la realidad. Miren si no esta viñeta, que desde que la vi me resulta muy recurrente porque resume a la perfección este cambio en las relaciones humanas.

Viñeta sobre la revolución de la tecnología

Viñeta sobre la revolución de la tecnología

El tonto de la cena: La situación es más común de lo que piensan. Se reúnen unos cuantos amigos. Cuando se entra en materia de redes sociales todo el mundo quiere estar a la altura y demostrar todo lo que sabe y cuál es la última aplicación que tiene en su teléfono. Si no tienes Facebook te pueden mirar como si tuvieran un ser prehistórico delante. No te puedes relajar. Tienes que estar en todos lados y saber de todo. Tienes que manejar los lenguajes adecuados en cada red. Tienes que tener las últimas aplicaciones en tu dispositivo. Tienes que saber lo que es retuitear. Tienes que escuchar música con determinados programas. Tienes que saber lo que es la ‘nube’. Tienes que saber lo que es un hastagh. Tienes que saber escribir con hipervínculos. Tienes que saber comprimir un vídeo. Tienes que saber lo que es una query. Tienes que saber todo eso porque de lo contrario eres el tonto obvio de la cena.

Plagio constante. Originalidad cero: Hoy se está totalmente inmersos en grandes negaciones tales como el no a la pérdida de tiempo, o a la ambigüedad, no al ya lo pensaré. La relación, la exigua que existe es instantánea ya. Además,  hoy prácticamente todo está escrito, es muy difícil introducirse en la originalidad. Los acontecimientos que se viven son los mismos, pero con otras características que los que hace un par de siglos (¿o ustedes distinguen entre las imágenes que pueden sacar hasta 500.000 veces en un telediario sobre el conflicto en Siria, de atentados y muerte en la calle, por poner un ejemplo?). Ser original se ha convertido en harto difícil y el que así no lo piense es el más alto plagiador de sí mismo. Además, si eres original y sobresaliente vendrán las ratas a chuparte la sangre por algún lado.

La noticia vuela rauda y veloz, tanto que a los pocos segundos se puede decir que da la vuelta al mundo mientras la comentamos, opinamos, nos angustiamos y sobre la marcha la olvidamos y la transformamos en spam en nuestro cerebro.

Los que entienden de estas cosas, y no hay que ser muy lince para verificarlo, nos alertan de que estamos en la era del pensamiento rápido o en la cultura del instante vía widget, lo cual no no solo compete a los analistas sino que imprime carácter a los Gobiernos a los que se les pide soluciones urgentes de un día para otro.

Imagen de las aplicaciones fijas de un Iphone

Imagen de las aplicaciones fijas de un Iphone

¿Pedimos soluciones al Gobierno? Con todo esto de las Nuevas Tecnologías los perfiles profesionales que han surgido son tantos que daría igualmente para otro artículo. ¿Cuántos perfiles vemos a diario en materia de comercio electrónico, marketing on line así como los 55.000 perfiles que nacen cada día en materia de estrategias de Social Media y comunidades virtuales? Pues sepan que en el Servicio Canario de Empleo, concretamente en el Código Nacional de Profesiones, no está ninguno de ellos. El tema es tan ridículo que da hasta vergüenza escribirlo.

Si has decidido aprovechar tu tiempo para formarte en esta materia, está muy bien. Aplausos y felicitaciones lo primero. La formación nunca caerá en desuso. Pero de momento no puedes estar inscrito como demandante de empleo en esta materia, supuestamente tan acorde y con tanta obsolescencia en nuestros tiempos. Los funcionarios que realizan y actualizan el Código Nacional de Profesiones aún no han creado estos perfiles, muy necesarios para cualquier empresa, y con tantas personas en formación. ¿Cuál es el mensaje? Hágase usted carnicero o electricista.

Esta rapidez, este brainstorming constante, nos ha dado de manera universal que se propicie pensar con los ojos puestos en lo que tenemos delante. Ni más ni menos. Eso es lo que domina, es el mensaje que se instala en el cerebro y el que da componente a una cultura que en estos momentos está mediatizada por la rapidez. No quiero terminar demonizando a toda esta inmediatez, pero la realidad nos dice que el tiempo se nos escapa de las manos, se derrite como en los relojes de Dalí, y si no nos zafamos de este falso mesianismo llegaremos a ser marionetas controladas por unos nuevos medios que llegaron, se instalaron en nuestras vidas, pero nunca pudimos controlar.

Foto destacada de  IntelFreePress: http://www.flickr.com/photos/intelfreepress/8598246200/in/photostream/

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Categoría: Artes del Diseño, Internacional, María Ameneiros, Opinión

Comentarios (3)

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  1. maox dice:

    No sólo la tecnología ha cambiado. También la forma de escribir ha cambiado. La gente ahora se expresa peor. Cuesta más reflejar en el lenguaje lo que uno quiere decir. Y eso incluye a los artículos, como este, de periódicos digitales. También la inmediatez de este tipo de artículos de opinión los hace de peor calidad.
    Por casualidad tengo en casa un periódico de hace ya 30 años y vale la pena leerlo. La forma de escribir era mucho más correcta y clara. Los SMS, tuits, “wasaps”… tampoco han contribuido en nada a mejorar esto.

  2. Enrique Mateu dice:

    También se dijo lo mismo de la estilográfica que, frente a la pluma de animal, permitía escribir más rápido y revolucionó la forma de escribir. O de la imprenta que frente a los libros escritos por los monjes no tenían comparación posible por su belleza.

    Llevamos siglos escuchando a gente diciendo que todo tiempo pasado era mejor. Que los niños antes eran más educados, la música antes era mejor, con tal político o con tal dictador se vivía mejor, o la prensa antes era mejor. Y cuando digo siglos no exagero nada. Esta añoranza por parte de cierto tipo de personas es tan antiguo como el propio ser humano ya que antes de nuestra era se encuentran escritos afirmando cosas así.

    Los avances tecnológicos, como todo en la vida, tienen sus cosas buenas y sus cosas malas. Sus defensores y sus retractores. Pero a nadie se le obliga a utilizarlos. Conozco a varias personas, muy cabales, que se han negado a utilizar el móvil. Igual que conozco a gente que no conducen vehículos. Los hay que no tienen ni televisión ni Internet en su casa. Y los hay que siguen escribiendo a pluma o sacando fotos en blanco y negro. Y hasta los hay que escuchan la música en vinilo. Y no me refiero a viejos, hablo de personas jóvenes.

    No puedo afirmar que sean más felices que los demás, la verdad sea dicha. Como tampoco puedo afirmar lo contrario. Pero hacen lo que les da la gana y es lo que importa. Para gustos colores. Pero creerse que algo del pasado es categoricamente mejor que en el presente es solo una apreciación personal, una generalización, tan poco afortunada como afirmar lo contrario.

    Si alguien, solo por el qué dirán, utiliza una tecnología es su problema. No merece atención. Como nadie en general que haga las cosas solo para ser ‘in’.

    Yo, en líneas generales, reconozco que me encantan los avances tecnológicos y, puestos a desear imposibles, prefería vivir en el futuro que en el pasado ya que soy de la convicción de que el ser humano, aunque muy lentamente y describiendo una espiral, va caminando hacia un mundo mejor en todos los aspectos. Pero reconozco que solo se trata de una apreciación personal e intransferible. Como la de Maox o la de María.

  3. El artículo simplemente aboga por un poquito de reflexión ante la velocidad que nos han proporcionado las nuevas tecnologías. No podemos decir que ahora no vivamos mejor, pero lo ideal sería que con todos los medios y recursos que tenemos a nuestro alcance no se perdiera con ello de vista la naturaleza de las personas, que estamos hechos para pensar y reflexionar sobre lo que nos rodea.

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