Héctor Mancha, de “ladronzuelo” a mejor mago del mundo

Autor: Ana Raposo (EFE)

Con la camisa remangada, pantalones pesqueros y descalzo, el mago canario Héctor Mancha se subió al escenario donde se disputaba el Gran Premio Mundial de Magia e hizo “volar” una cantidad tan impresionante de billetes que el jurado se rindió y se hizo con un trofeo que España no conseguía desde 1985.

El canario, que vive en Madrid desde hace 20 años, se interesó por la magia cuando tenía 6 años y desde entonces empezó a desarrollar un talento “innato”, sobre todo en lo que se refiere al “robo”.

“De pequeño era muy ladrón, robaba y era un poco caco, un poquito ladronzuelo, pero ya me reformé”, bromea el artista en una entrevista recién llegado de Rímini (Italia), donde se celebraron, entre el 6 y el 11 de julio, los últimos “óscar” de la magia.

Mancha compagina su profesión de bombero con el ilusionismo, la improvisación, las sombras chinas, la cartomagia y, sobre todo, el robo escénico (“pickpocket”).

oscar mancha

Fotografía facilitada por Butragueno & Bottlander del mago Héctor Mancha ganador del Gran Premio Mundial de Magia, en la categoría de magia, concurso que se celebró en Rímini (Italia) del 6 al 11 de julio. Con la camisa remangada, pantalones pesqueros y descalzo, el mago Héctor Mancha se subió al escenario donde se disputaba el Gran Premio Mundial de Magia e hizo “volar” una cantidad tan impresionante de billetes que el jurado se rindió y se hizo con un trofeo que España no conseguía desde 1985. EFE

“En un espectáculo robé la cartera de un espectador que me estaba ayudando en un número en el escenario. Cuando volvió a su sitio le dije que no se le olvidara la cartera, y le gustó tanto al público, fue tan memorable, que decidí hacerlo más”, ha contado Mancha sobre la primera vez que cometió un “robo” como número.

De manera espontánea e improvisada, el mago, de 37 años, logró convertir su “inclinación al delito” en espectáculo: “Me gusta mucho el tema de robar, pero siempre les devuelvo todo porque tengo mucho cariño al espectador”, se ríe de nuevo.

En este sentido, Mancha, que atesora premios como los de Campeón Norteamericano de Magia de Cerca o el de Mago del Año en España, prepara un espectáculo nuevo que pretende estrenar en un teatro de Madrid y que titulará “Roba como puedas”.

“Al público le encanta ver cómo te pueden robar sin que te des cuenta, es una cosa que apasiona”, justifica Mancha.

Sin embargo, no fue la habilidad relacionada al hurto que le dio el máximo galardón para magos a nivel mundial en la categoría de magia escénica, en el evento que organiza la Federación Internacional de Sociedades Mágicas (FISM) cada tres años desde 1961.

Mancha, que competía con otros 149 magos de todo el mundo, presentó un número de manipulación “muy teatral” denominado “El avaro”, con el que hizo aparecer, de la nada, en un escenario vacío, una gran cantidad de billetes.

El dinero salía de sus manos y volaba desde su chistera en una sucesión rapidísima, lo que convenció al jurado, formado por especialistas y referentes mundiales en magia, y al público asistente.

“Al principio no hay nada. Luego cae un billete, el ‘avaro’ lo coge y lo mira, luego aparecen muchísimos billetes, y, al final, se va todo para arriba y él vuelve a quedarse sin nada”, describe el autor del número, que ha tardado tres años en crearlo, inspirándose en la canción “Les Deux Oiseaux”, de Les Yeux Noirs.

Cree que su “raro” y “retorcido” personaje, inspirado en las películas de Tim Burton, ha gustado por su contraste con los tradicionales “magos elegantes” que lucen trajes.

Además, cree que la “corporalidad” y los “nuevos conceptos de magia” utilizados por él también han sido fundamentales para que se llevara el trofeo.

“He estudiado mucho teatro y hacía una especie de baile, me movía con mucho más flexibilidad. La magia es hacer engaño, es el arte de mentir, pero como el teatro o la pintura, es una herramienta para transmitir sentimiento”, describe.

Lo importante al final, revela, es “pasárselo bien” pero “tener la mente en blanco y sin preocupaciones” delante del público resulta “muy complicado”.

Como mago se considera un actor doble: “Uno que está haciendo la trampa sin que nadie lo vea y otro que está interpretando un personaje”.

Con citas para presentar su numero “El avaro” en Corea del Sur, París, Suecia y Suiza, Mancha quiere dedicarse a su hijo, que nacerá en unos meses, y seguir con lo que hace, pero quizá se aparte del mundo de la competición.

“Este premio supone un punto y seguido. Es el fin de la vida competitiva, porque, si ya has ganado el mayor premio, ¿por qué competir más?”, recalca.

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Categoría: Artes Escénicas, Canarias, Nacional, Opinión

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