¿Qué he visto? La estupidez de Rafael Spregelburd

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Ya he comentado que suelo ir al teatro sin saber qué veré, solo conozco el título y los actores que intervienen, aunque, en este caso, sabía que de comedia iba la cosa y que la obra duraba tres horas incluido el pertinente descanso.

He de reconocer que lo de las tres horas me parecía un handicap y esperaba que ese obstáculo fuese fácilmente superable por la propuesta de la obra.

Lo cierto es que La Estupidez me pareció ágil, aunque a veces atropellada y confusa, con el ir y venir de los cinco actores que interpretaban a veinticuatro personajes; todo un reto actoral y que los actores salvaron con la máxima nota.

Los únicos peros que le pondría a la obra son su duración y el texto. La duración me pareció excesiva. Creo que le sobraba algunos personajes e incluso de algunas escenas. El texto de Rafael Spregelburd no llegó a convencerme, quizás porque le faltó ese hilo conductor, ese esquema argumental que conectara a todos los personajes y que nunca ocurrió.

LA PUESTA EN ESCENA

La escenografía que nos propone Elisa Sanz es un pilar básico, sobre el que pivota todo el engranaje que la obra nos propone y hace que esta se desarrolle con la fluidez que percibimos. Quizás el único elemento que se podría mejorar es el sonido, porque, en muchas ocasiones, no se oían las voces de los actores.

LOS ACTORES

Ainhoa Santamaría, Toni Acosta, Fran Perea, Javi Coll yJavier Márquez fueron, sin duda, lo mejor de la obra, para quitarse el sombrero y hacerles la ola a todos y cada uno de los actores porque se dejaron la piel encima del escenario. Decir que estos cinco actores interpretaron a veinticuatro personajes, sí, han leído bien, veinticuatro (24). Estos fueron los personajes:

Tengo que destacar a Toni Acosta que realizó una interpretación magnífica y debería hacer muchas más incursiones en el mundo teatral y también Ainhoa Santamaría que bordó a todos los personajes que interpretó.

LA DIRECCIÓN

Fernando Soto realizó un trabajo encomiable con la ayuda de Laura Ortega, ya que poner en escena una obra como La Estupidez no es tarea fácil desde el punto de vista de la dirección, porque hay que conjugar muchos elementos y entre ellos a veinticuatro personajes que entran y salen de escena, que tienen que hacer en el momento preciso, en el que no cabe error y, en el caso que nos ocupa, nos los hubo.

EL TEXTO

Ya dije que el texto de Rafael Spregelburd no me convenció, porque a su texto le faltó esa argamasa que uniera a todas las partes que vimos en escena, que algunas de esas partes estaban cogidas con pinzas y que si se hubieran eliminado, no hubiera pasado nada, el texto se hubiera representado de igual manera. A no ser que esa fuese la intención del autor, presentarnos diferentes partes, sin una conexión aparente y yo no llegue a descubrir y que, en este caso, solo pretendiera darle voz a los actores, que se consigue, pero en el teatro también tiene que tomar la palabra el texto, si no lo hace, algo hemos perdido en el camino.

SINOPSIS

Lo que ocurre en Las Vegas, no siempre se queda en Las Vegas.

LA ESTUPIDEZ es una obra de Rafael Spregelburd que versa sobre la fragilidad de la inteligencia en los tiempos que corren.

Un grupo de personas intenta hacerse rica en Las Vegas. Un método matemático para ganar a la ruleta guarda relación con la temible ecuación que encripta el secreto del Apocalipsis. Dos criminales deben vender un cuadro antiguo robado antes de que se termine de deteriorar por completo. La mafia siciliana fabrica una nueva estrella del pop y unos policías motorizados viven una intensa historia de traiciones.

Todo esto ocurre al mismo tiempo. Y en Las Vegas.

Suerte de road-movie, pero en formato teatral, LA ESTUPIDEZ nació como un encargo a Spregelburd en agosto de 2000 por el prestigioso Deutsches Schauspielhaus de Hamburgo. A partir de ahí, la obra ha despertado curiosidad e interés en diversos ámbitos: recibió el Premio Tirso de Molina en España en 2003. Fue seleccionada para su traducción por el National Theatre de Londres, y se ha representado en numerosas plazas importantes en todo el mundo, como la Schaubühne de Berlín, el Theaterhaus de Stuttgart y el Teatro Helénico de México, entre otros.

LA ESTUPIDEZ es parte de la Heptalogía de Hieronymus Bosch, un grupo de siete obras sobre el tema de los pecados capitales. Parte del atractivo del espectáculo es que los cinco actores del grupo dan vida a los 24 personajes.

Lo que ocurre en Las Vegas, no siempre se queda en Las Vegas.

 

*Imagen: Fuente: http://feelgoodteatro.com/las-obras/la-estupidez

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Categoría: Artes Escénicas, Gran Canaria, Moisés Morán Vega, Opinión

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