Betty & The Bluestomps, crónica de un concierto de blues

Betty & The Bluestomps

Llegamos el sábado uno de febrero temprano al Nasdaq, aun a sabiendas, de que nunca ha comenzado un concierto en vivo a la hora designada, algo que desapruebo cuando la espera supera la media hora, pero volvimos a picar por la hora tan explícita impresa en el cartel. En fin… que metidos en el ambiente, con música de los ochenta sonando prioritariamente la mayoría de las veces, y ya entrados en calor; llegó la hora marcada del cartel, las 23:59 horas…y no, no pasó nada… la carroza no se hizo calabaza, nada cambió, nadie subió a las tablas. Otros cuarenta minutos pasaron, hasta que por fin salió a escena la banda de blues “Betty & the Bluestomps”. Ya son varias las ocasiones en las que nos vamos (de cualquier sala) sin ver concierto alguno, por la inexplicable espera que nos hacen sufrir. Pero teníamos muchas ganas de ver a esta formación en directo, así que nos mantuvimos hasta su aparición.

Ya en la introducción instrumental que nos dieron de inicio, vimos que tendríamos una amplia audición entre Borja Viera, dialogando a las seis cuerdas, con la armónica respondona de Gonzalo Escudero, un clásico rasgo de los patrones de llamada y respuesta. Y que tanto el bajista Andrés Lobo, como el batería Jeremías Lobo, estaban plenamente compenetrados marcando el ritmo y disfrutando del momento.

Después de caldear los motores de sus muchos seguidores, la sala ya estaba calentita, y los abrigos comenzaron a amontonarse en las esquinas. En ese momento, subió la cantante “Betty” (Beatriz Díaz) mientras fluía de nuevo la expresividad y virtuosismo de la guitarra y armónica. Al entrar en acción Betty, su voz sonora comenzó a manifestar con preponderancia las emociones… Uffffs! menuda voz, una cantante blanca con voz de negra, algo más que la música consigue unir, en contra de aptitudes racistas.

Con su impresionante y potente voz, recordé la primera vez que escuché un generador Rolls Royce al arrancar, un hecho que me erizó la piel por lo inusual de su sonido único y atronador. No es lo que cuenta cantando sino como canta contando esas emociones y sentimientos, que en algunos casos refleja alegría, pero que la mayoría de veces expresa con mucho lirismo, tristeza y/o melancolía. Y como en estas cosas, y más en el blues, todo es sentimiento, no se puede explicar fácilmente con palabras. Por eso, los invito a todos, al próximo evento de esta formación de blues, que además domina el inglés, y que no tiene nada que envidiar a otros grupos internacionales de misma sincopación y técnicas instrumentales de primera línea.

Betty y sus Bluestomps expresan como pocos artistas esas canciones añejas de blues, que curiosamente, sus raíces vienen de la música africana y de la melancolía que transmitieron muchos esclavos en tierras extrañas. El conjunto sale reforzado con el aliento del público, demostrando una gran técnica, manejando las diferentes estructuras, compases, acordes y hasta destaca cierta armonía visual, con el guitarra y bajista tocando del revés, ya que son zurdos. Con una amplia variedad de sonidos y repetición propia de este género.

Pero repito, acudan a alguno de sus conciertos y recibirán una grata sorpresa, su sonido vale más que las mil palabras que les pueda añadir.

Pedro J. Brissón  02/02/2020

Etiqueta:

Categoría: Pedro J. Brissón

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.Cookies info

ACEPTAR
Aviso de cookies