Skatepark (Vs/Más) Patinaje libre

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Como veterano que lleva más de 25 años sobre un patín, al que le sigue parando de vez en cuando algún representante de la ley cuando baja por la calle, al que algunos ancianos le siguen insultando e intentan darle bastonazos cuando paso a su lado en la tabla, y al que le sigue gustando hacer un slide en un banco de la rambla por puro placer, mientras enfrente un grupo de veinteañeros pasean con ropa de marcas de skate compradas por pura moda, veo este cambio de planteamientos, el de reunirnos en el KK, diálogo y creación de una asociación, como una bajada de pantalones (por utilizar un término suave), si solo quedase en eso.

Me explico: está muy bien eso de que hagan skateparks más o menos patinables, de que haya una o varias personas que representen al colectivo skater ante las administraciones públicas (por mí incluso como forma jurídica como pueda ser una asociación, aunque no lo veo necesario) y de que públicamente se adopte una actitud de compromiso. Lo que veo inadmisible es olvidar justamente el motivo por lo que toda esta movilización se ha originado: el acoso a una forma de expresión urbana que contribuye, y muchísimo, a tener una ciudad viva. Yo creo que no nos debemos de olvidar de ello y sería un error dejarse llevar al redil -o al matadero- cual dóciles ovejas guiadas por su pastor y sus perros, sin reclamar el derecho de permanecer en la calle como cualquier otro colectivo ciudadano. A mi, personalmente, me parecería estupendo patinar de vez en cuando en un sitio construido expresamente para la práctica del skate, pero nunca renunciaré a poder moverme libremente por aceras, plazas y asfalto. Ya son muchos los años, y ya va siendo hora de que los ciudadanos, y por ende sus representantes, se den cuenta de que una ciudad viva es la que permite el florecimiento de las expresiones urbanas que allí acontezcan y que, gusten o no a unos pocos, conformarán inevitablemente parte del futuro de la ciudad.

Quizás todo esto no hubiese pasado, si no estuviéramos cerca de unas elecciones. Para contentar a su electorado, prohiben patinar en el Corte. Lo propagan como noticia y sale en prensa, los vecinos aplauden, los skaters dialogan, reciben promesas de un sitio estupendo, y al final todos son felices, comen perdices y vuelven a votar a los de siempre. Cojonuno, ¿no?. Pues no. Olvidémonos, el skatepark no se va a construir, no hay ni dinero ni ganas. ¿Alguien cree en serio lo que promete un político, y más antes de unas elecciones? Quieren limpiar la ciudad. Igual que la han limpiado de vagabundos o animales. Y si pueden mantenernos sedados con algún caramelito mejor. Pues yo no quiero ningún caramelito, quiero que nos devuelvan la plaza, que quiten los carteles y la (re)presión policial. Doy por sentado de que se tiene que construir un skatepark en condiciones, yo mismo me reuní con concejales de deporte desde que Hermoso era alcalde, y desde entonces se repite una y otra vez la misma historia.

Yo ya no me creo nada. No quiero sus caramelos. Quiero simplemente, que Santa Cruz sea una ciudad viva y seguir viendo rodar a skaters por sus calles.

Arquitectura, arte y paisaje patinable

Video para la 2ª Bienal de Canarias, dirigido por Oliver Behrmann, filmado y editado por Aitor Padilla Peraza y con música original de Resonance

Enlace de interés: ‘Skate’ en la avenida Marítima de Santa Cruz.

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Categoría: Oliver Behrmann, Opinión, Tenerife

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