El comienzo de la era digital – primera parte

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CD primera parte

El comienzo de la era digital – primera parte
de la Discografía Canaria del s. XX

La llegada de las nuevas tecnologías supuso una revolución en el mundo de la música. A finales de los 80 la tecnología MIDI permitía comunicar secuenciadores, cajas de ritmo, sintetizadores y demás periféricos que se le quisieran añadir. Por esas fechas el CD jubila al vinilo con un gran debate sobre los pros y los contras del nuevo formato digital; unos alucinan con la limpieza y calidad del CD y otros echan en falta el calor de las válvulas, arremetiendo contra el CD y tildándolo de formato frío y sin alma.

Al margen de estos debates, algo que promovió a lo bestia la producción de discos en las Islas fue la salida al mercado de multipistas y sistemas de grabación semiprofesionales de bajo costo. Los ordenadores aún no habían hecho acto de aparición en el entorno musical y la década de los 80 demostró a las bandas que las multinacionales no iban a venir a ficharles alegremente (aunque algún caso hubo).

Aparecen los conversores de señal analógica a digital de audio, la Revox es sustituida por el DAT (digital audio tape) para realizar los masters de las grabaciones y el mundo del audio empieza a digitalizarse. Los sintetizadores vienen con ochenta mil prestaciones y de alguna manera se convierten en ordenadores por la gran cantidad de parámetros que maneja aparte de los sonidos. De ahí que cacharros con pinta de sinte pasaran a llamarse workstation ya que eran verdaderas estaciones de trabajo. Y por supuesto los multipistas de cassette que aparecieron en el 94.

Hasta ese momento no existía una tecnología asequible al músico que quería hacer cosas sin tener que estallarse un montón de pasta. No había un término intermedio; se fabricaban grabadores de 4 pistas (cutrillos) y de 16 pistas (buenos pero muy caros). La llegada del 8 pistas fue el motor del mundo underground con las grabaciones de Hermanitas (realizada en su casa) y Soviet Love (en el garaje de Amanda) en Gran Canaria. De ahí en adelante muchos siguen el ejemplo como única vía de grabar un disco.

En el terreno informático-musical aparecen los Ataris y programas como el Cubase, que se convierten en los primeros editores de audio digital. Palabras como loop o sampler llegan de la mano de investigadores como Enrique Mateu, Juanje Luzardo, A. M., Manolín Lorente o Juan Belda, que están a la última en tan apasionante momento y no paran de producir discos (tanto para ellos como para otros grupos).

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Categoría: Alejandro Ramos, Canarias, Especiales, La Discografía Canaria del Siglo XX, Música, Opinión

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