Ramón Rodríguez: “Para comunicar lo que sientes debes dominar, de algún modo, el arte de la representación”

| 05/11/2015 | 0 Comentarios
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‘Un hombre feliz’ aterriza en el Teatro Pérez Galdós el sábado 7 de noviembre con una narración llena de intriga y sorpresas. En las tablas, una mañana cualquiera un veterano actor repasa el texto de una obra de Shakespeare que acaba de estrenar en un teatro. Sin embargo, el teatro en el que cree haber estrenado la obra ya no existe, su mujer parece ser que tampoco lo es y su vida no es la que cree ser.

Un giro inesperado en el que la actriz Carmen Hernández forma en el escenario como esposa tanto de Baltasar Isla como de Vicente Ayala, conformando un trío espectacular en esta obra cuyo autor y director es Ramón Rodríguez y está coproducida por Cyrano Producciones y la Fundación Auditorio y Teatro Las Palmas de Gran Canaria.

Hablamos con el director de la obra, Ramón Rodríguez. Gracias por este ratito contándonos como nace, vive y se desarrolla una idea transformándose en obra. Nos vemos en las butacas.

 

Ramon Rodriguez entrevista

– Orígenes. Como surgió su deseo por el mundo del espectáculo?

No recuerdo cómo surgió. En todo caso era muy niño. No recuerdo la primera obra de teatro o la primera película que vi. A mi cabeza vuelven de modo recurrente fragmentos de piezas que vi cuando era un niño o mucho más joven que ahora: Darío Fo saludando al público a las puerta del teatro, Albert Vidal en un espectáculo de mimo magistral, El Joglars y su Marathon Man, las primeras actuaciones de Profetas de Mueble Bar en “El Pizco” (la fascinación que producía Juan de la Cruz), Jose Luis Gómez monologando algo de Kafka, Els Comediants coloreando unas calles grises, Dagoll Dagom y Sisa… ¡Y tantos otros! En fin, más de mil motivos para no querer salir nunca de un teatro.

– ¿Qué le llamó primero la atención?

Supongo que lo primero que me llamó la atención, como dirian en una serie de Ciencia Ficción, fue que “otros mundos son posibles”. El poder vivir otras realidades y, más tarde, el poder crearlas, se convirtó en algo adictivo.

– ¿Cómo inició su formación? ¿Cómo comenzó su carrera?

Durante mis estudios en Psicología en La Laguna, participé muy activamente en el Aula de Cine, en el Aula de Teatro; tomé contacto con el colectivo Yaiza Borges, del que aprendí mucho; pasé por la escuela de Actores de Canarias durante un tiempo, hice algún curso en el Laboratorio de William Layton en Madrid, y también estuve tres años en la Cátedra de Cinematografía de Valladolid. Gané algunos premios de guiones, que se materializaron en diversos cortos. Mi primera obra de teatro “Amores Difíciles” se estrenó en el 2001, y, desde entonces, la televisión ha sido mi gran Máster, que aún estoy por aprobar.

– Evolución. ¿Cómo ha cambiado desde sus inicios hasta hoy?

He madurado en todos los sentidos. Recuerdo que cuando empecé a escribir sentía la frustración de no saber o no poder expresar lo que quería. Sigo sintiéndola, pero ahora esa frustración es más tolerable y, sobre todo, conozco algo mejor cuáles son mis limitaciones. Al principio, tenía un grado de desorientación considerable, muchos prejuicios y la ingenua creencia que podía escribir cualquier cosa que me propusiera.

– Proyectos en la actualidad… Comentemos la Obra de la que formas parte: ‘Un hombre feliz’

El verano pasado escribí una obra sobre tres mujeres que llevaba planeando varios años. Había recopilado mucha información y había planeado cuidadosamente la estructura. Cuando, por fin, la estaba escribiendo me vino la idea de “Un Hombre Feliz”. Pero llegó a mi cabeza como un alud, todo de golpe: personajes, estructura, ambiente… Era como una invasión cognitiva. Pero como soy una persona bastante disciplinada, intenté contenerme y no escribí una línea de diálogo hasta que no acabé “Tres Mujeres” (que, previsiblemente, será nuestro próximo montaje). Después, la escritura de “Un Hombre Feliz” fue muy rápida, unas cuatro semanas aproximadamente.

Un hombre feliz

– ¿Qué tipo de obra es, cómo la clasificarías, según tu opinión?

“Un hombre feliz” es un drama sobre la existencia misma. Creo que la mayor tragedia de los seres humanos es no poder acceder a los sentimientos de las otras personas, solo no está permitido intuir los que sienten los demás a través de señales externas, ya que el sentimiento real es invisible.
Esto quiere decir que para comunicar lo que sientes debes dominar, de algún modo, el arte de la representación. Y si lo dominas, entonces, incluso, puedes comunicar lo que “no sientes”, si crees que es lo conveniente.
El protagonista de “Un Hombre Feliz” vive en un mundo irreal, en el que los que tiene más cerca son, en cierto modo, actores que representan una vida que no es real. A pesarde todo, nuestro protagonista es “feliz”. La idea que me gustaría que llegara a los espectadores es que todos, en cierto modo, vivimos en medio de representaciones parecidas. Y nuestra felicidad o infelicidad depende de que creamos en ellas.

ramon rodriguez 2– Háblanos de la escenografía, en que os basasteis para diseñarla.

La escenografía es de José Soriano. Todo la obra se desarrolla en un decorado único. No tenía que ser claustrofófico, pero sí representar, de algún modo, el encierro terapeutico del protagonista. Por ese motivo, nos decantamos por los blancos para el fondo, y trazos de rojo, hechos con luz, para romperlo. El responsable de este juego fue nuestro diseñador de iluminación, Miguel Ferrera. Desde el principio teníamos claro que no queríamos paredes y sí un fondo de formas geométricas que permitiera, en algún momento, irnos a la cabeza de nuestro protagonista cuando representaba Ricardo III. Cada de los elementos que luego aparecieron en la escenografía, surgieron como resultado de una necesidad concreta de la puesta en escena.

– ¿Cómo surge la idea, el contenido de la Obra?

Como dije antes, surgió de un modo imprevisto. De hecho, me vino cuando estaba trabajando en otra cosa. Claro que para que te venga una idea así, tenía en mi cabeza lecturas recientes: un libro de neurología sobre el trastorno específico que padece el protagonista; Diderot, y su “Paradoja del comediante”, que sustenta las ideas del protagonista sobre el arte de la “representación” y, por supuesto, Ricardo III, que acababa de estudiarla en profundidad. Con todo eso en mi cabeza, la idea llegó sola.

– Vemos que no sólo es el director, si no también el autor… ¿Qué tal se lleva aunar ambos papeles?

Intento llevar los dos papeles lo mejor que puedo. Para mí dirigir es mucho más cansado que escribir. Hemos estado montando la obra, con algunas paradas, desde el mes de Julio. Ha sido un proceso largo, en el que hemos tenido que profundizar juntos en cada uno de los personajes y sus motivaciones. Mi actitud en lo que se refiere a la dirección de actores es intentar no “molestar” demasiado y canalizar energías. Intento aprovechar todo lo que me dan, sin imponer demasiado, siempre que no perdamos el sentido final del trabajo. En lo que se refiere al autor, intento no estropear las cosas buenas, aunque no me tiembla la mano a la hora de cortar o cambiar partes de la obra en aras de una puesta en escena más funcional, bella o ágil. En concreto, debo haber cortado un cuarto de hora de la obra original, más o menos. No hay diálogos interiores, ni esporádicas esquizofrénias. El autor sabe quién manda.

– ¿Tenía claro quiénes iban a formar el elenco de la Obra?

Cuando la escribí no pensaba en actores. Cuando pensé en montarla, pensé primero en Vicente Ayala. Lugo llegó Baltasar Isla y, por último, Carmen Hernández. Hoy por hoy no se me ocurren otros actores para hacer este tipo de función. Es una obra intimista, con sentimientos difíciles, que ellos han trabajado con una generosidad impagable.

– Cómo ha sido trabajar con ellos y con el esto del equipo. ¿Y la producción? ¿Os habéis encontrado con algún inconveniente?

Todo ha fluído maravillosamente con el equipo. Lenta, pero maravillosamente. Teníamos en común que creíamos en la obra, y nos gustaba la historia A partir de ahí, todo el equipo ha sido extremadamente generoso.
Hacer cualquier propuesta teatral es algo arriesgado y dificil, pero hacerla en Canarias es una aventura comparable a cruzar el Sahara en bicicleta. Toda la producción se ha hecho contando con amigos, que han aportado talento, para compensar la falta de medios económicos. Hemos tratado de hacer una producción modesta, pero digna.

– ¿Cómo ha sido trabajar con Fernando Ortí? Coméntanos la elección de las piezas musicales, que cobran un papel relevante en la obra.

Trabajar con Fernando es siempre un placer. Y, sobre todo, es una oportunidad de aprender. Yo le impuse el quinteto K-516 de Mozart, porque cuando escribía la obra maginé que era lo que escuchaba el protagonista cada mañana. Cuando le propues que “toda” la banda sonora de la obra girara en torno a ese quinteto, pensé que me iba a quitar la idea de la cabeza. Sin embargo, aceptó el reto y el resultado, para mí, es mucho más que satisfactorio. Fernando decidió que el Allegro cumpliera la función de narrador, a la vez que ambientaba la intriga y la intensidad emocional de la situación; decidió que el minueto acompañara la ambientación de “Ricardo III”, mientras que el Adagio ma non troppo subrayara la motivación emocional de los personajes. Estas son solo algunas de las ideas que aportó. Es un lujo tener a alguien como Fernando pensando cosas como éstas para un montaje teatral.

un hombre feliz ficha tecnica

– Cómo ves el resultado final de ‘Un hombre feliz’

Los distintos pre-estrenos que hemos tenido nos han dejado muy buen sabor de boca. Se trata de una historia que creo que atrapa y emociona. Y espero que, al final de la obra, el público se sienta algo más feliz que cuando entró al teatro.

– ¿Alguna anécdota que quiera contar?

En uno de los pases que hemos hecho como pre-estrenos, ante un publico de estudiantes de secundaria, una de las alumnas me dijo que le parecía que lo que había visto era una historia de amor maravillosa. Recuerdo que me sorprendió, porque nunca la había visto desde ese punto de vista. Y pensé que, en cierto modo, tenía razón. Creo que una de las ventajas de la obra es que puede leerse de muchas maneras, dependiendo de quien la vea.

– ¿Te atreves a realizar una crítica como si fueras un espectador?

No, creo que no puedo. No creo que deba interferir hasta ese punto el terreno del espectador. Para eso tendría que llegar a la obra por primera vez, cosa que me encantaría si fuera posible. Hasta el momento, y soy consciente de que eso no va a ser siempre así, solo hemos recibido referencias positivas de quien la ha visto en los diferentes pre-estrenos.

– ¿Cómo definirías con tus palabras a un director?

Decía Count Bassie que en música las notas más importantes son las que no se oyen. Quizá el trabajo más importante de un director no sea sobre el texto, sino sobre los silencios. Saber administrar los silencios en escena y saber comunicar lo que no estan diciendo las palabras, es lo más difícil pero, también, lo más apasionante del trabajo del director.

– Debilidades y fortalezas de su sector cultural en Canarias.

En estos últimos años de crisis el sector cultural ha sido uno de los más castigados, llevando a la ruina a muchos grandes artistas. Tenemos un gran talento en las islas, a veces resulta hasta apabullante el nivel de creación en muchos ámbitos de la cultura. Sin embargo, no existen infraestructuras, planes o estrategias para canalizar ese torrente creativo. Ahora que estamos saliendo de la crisis, creo que una de las tareas prioritarias de los nuevos gestores es hacer que el talento salga de su ostracismo y hacer que la sociedad vuelva a vibrar (y a brillar) con las obras de los creadores canarios

– ¿Qué consejos le daría a una persona que se inicia en su especialidad hoy?

No creo que pueda dar consejos a nadie, pero creo que este tipo de trabajo “hay que vivirlo”. En este oficio, hay una delgada línea entre la vida personal y la escritura. Si dijera otra cosa, mentiría. Para alcanzar cierto nivel de destreza en la escritura dramática se requieren muchas horas de trabajo que no siempre son compatibles con la vida personal. Es un largo camino, pero vale la pena.

 

Facebook e instagram: Un hombre feliz
Blog:

Las entradas para este espectáculo se pueden adquirir de lunes a viernes en la taquilla del Teatro Pérez Galdós, en horario de 10:00 a 15:00 horas, en la taquilla del Auditorio Alfredo Kraus, en horario de 16:00 a 21:00, y hasta unos minutos antes del inicio del espectáculo en el recinto en el que se lleve a cabo el evento; así como en las páginas web www.teatroperezgaldos.es, www.auditorioteatrolaspalmasgc.es y www.entradas.com, y en el teléfono 902 488 488.

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