El restaurador del Prado indica que el estado del ‘Tríptico de Nava’ es óptimo

En opinión el restaurador de soportes de pintura del Museo del Prado, José de la Fuente Martínez, el ‘Tríptico de Nava y Grimón’ que se exhibe en el Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife,  es “una magnífica pintura flamenca, posiblemente la mejor que existe en Canarias y, sin duda, la que presenta un mejor estado de conservación de su capa pictórica, siendo casi un milagro que se haya conservado en su integridad. Una obra de arte como ésta hace un museo”, indicó.

El restaurador del Prado indica que el estado del ‘Tríptico de Nava’ es óptimo

De la Fuente Martínez es uno de los escasos expertos mundiales en restauración de soportes de pintura sobre tabla y forma parte del grupo de trabajo denominado PPI (Panel Paintings Initiative) de la Fundación Getty. Este colectivo estadounidense está integrado por seis o siete especialistas que forman a nuevos expertos a nivel internacional. Casi todos los becarios de alto nivel que ha formado pertenecen a importantes museos del mundo, entre ellos  el Getty Museum de California, el Metropolitan Museum de Nueva York, la National Gallery de Londres, el Kunsthistorisches Museum de Viena, el Royal Institute for Cultural Heritage (IRPA) de Bruselas o la Galería Nacional de Praga, entre otros.

A petición del Organismo Autónomo de Cultura (OAC) del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, esta semana ha tenido ocasión de examinar el tríptico de arte flamenco fechado en 1546 y atribuido, al menos la tabla central, a Pieter Coecke y las laterales al taller del mismo maestro.  El restaurador manifestó que no ha visto en Canarias ninguna pintura flamenca que reúna tanta calidad y en buen estado de conservación, incluyendo marco y bisagras originales. De la Fuente resaltó también que la calidad de los pigmentos es muy buena. Lo más habitual es que, con el transcurso de los siglos,  los trípticos se hayan dividido y vendido por separado. Y más aún cuando han pertenecido a colecciones particulares y no a iglesias, aunque esta segunda opción tampoco garantiza que la obra no se haya fragmentado.

El experto añadió que todo parece indicar que la madera sobre la que fue pintado procede de árboles de una zona muy concreta. Añadió que, hasta el siglo XVII, el 99% de las tablas flamencas se obtenían de la madera de los bosques de Gdansk (Danzig bajo el dominio de la Orden Teutónica y hasta la II Guerra Mundial y hoy dentro de territorio polaco) y la antigua Königsberg prusiana (hoy Kaliningrado, en Rusia).

Las especiales condiciones ambientales de esta zona hacen que los árboles crezcan de forma lenta, produciendo una madera densa y ligera, con anillos de crecimiento muy próximos. Estas características y una cuidada selección de las secciones que se iban a utilizar permitía tener un soporte idóneo para, tras aplicársele una capa de imprimación, proceder a pintar encima.

Tras un examen visual preliminar, De la Fuente afirmó que los trabajos de restauración y mantenimiento que históricamente se han llevado a cabo han sido muy respetuosos  con la obra original y se han ejecutado de forma muy correcta, especialmente en las tablas laterales. La eliminación de la pátina creada a lo largo del tiempo ha respetado los pequeños cambios de tonalidad de colores, los pliegues de las ropas y las texturas de la piel de los personajes que aparecen.

El experto recordó que los restauradores “no son todos iguales, ni utilizan las mismas técnicas. Un buen restaurador puede salvar una obra, mientras que otro puede causarle más daños que beneficios”.

No hay que olvidar que un tríptico de estas características era, en esencia, un altar transportable y que esta característica puede afectar aún más a la obra. Las escenas centrales de gran colorido (Natividad, Presentación del Niño en el templo y Circuncisión de Jesús) quedaban ocultas al cerrar los paneles laterales. En este reverso se representa la Anunciación, realizada con técnica de grisalla que consiste en una pintura monocroma, con efecto marmóreo y de relieve. El restaurador del Museo del Prado manifestó que la calidad y estado de conservación del reverso es también muy bueno.

De la Fuente concluyó que el autor del ‘Tríptico de Nava y Grimón’ “tiene una marcada influencia de los distintos estados italianos del siglo XVI, que se detecta en los escenarios en los que el pintor sitúa las diferentes acciones, que incluye ruinas y columnas inexistentes en el Flandes de aquella época”.

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