No se puede matar a un muerto, lo deseable es reanimarlo

| 12/12/2016 | 0 Comentarios

 

El Sr. García Alcalde, líder de opinión de los denominados ‘nostálgicos‘, acaba de publicar un nuevo artículo sobre el FIMC en el que el rigor vuelve a brillar por su ausencia.

Es de agradecer que ya no falte al respeto profiriendo insultos; seguramente, es consciente del daño público para su imagen y de la pérdida de credibilidad y de amigos de toda la vida que le estaban granjeando sus desafortunadas descalificaciones personales. Improperios que le valieron la presentación de una solicitud formal de expulsión de una importante asociación cultural de las Islas (PROMUSCAN) por tratar de manera vejatoria a compañeros de esa misma sociedad de compositores, musicólogos e intérpretes.

Aunque rebaje el tono, el adalid de ‘la buena música’, que ha venido influyendo en los designios del FIMC mientras recibía abonos de clase A gratis, pagos por redactar programas y patrocinios para que sus periódicos respaldaran su modelo de ‘festival de grandes estrellas rutilantes’ (todo ello muy lícito aunque los regalos de abonos no parezca justificado), se permite arremeter de nuevo contra todo: le parece mal la programación, los intérpretes, los espacios y hasta los precios populares de las entradas vaticinando una muerte súbita.

Para ello se parapeta en el “compromiso de la comunicación independiente que inspira de manera inequívoca la línea de LA PROVINCIA”. Compromiso que nadie cuestiona al medio de comunicación, pero sí al que firma el artículo, como no podría ser de otra manera.

El principal problema es que pretende ofrecer como datos objetivos, como pruebas para demostrar un presunto asesinato, lo que en realidad no es más que ‘una cuenta de la vieja’. Estos son los datos de la evolución de la venta de entradas y abonos de los últimos 10 años que Canarias Cultura en Red pone a disposición del que lo solicite (por primera vez en 32 años de historia).

 

AÑO VENTA DE ABONOS VENTA DE ENTRADAS TOTAL VENTA NETA
(ABONOS+ ENTRADAS)
2007 527.280 634.231 1.161.511
2008 543.614 721.250 1.264.864
2009 589.523 654.502 1.244.025
2010 328.945 480.129 809.074
2011 359.360 598.570 957.930
2012 363.303 600.610 963.913
2013 213.703 303.965 517.668
2014 258.895 352.705 611.600
2015 219.005 321.545 540.550
2016 214.390 405.434 619.824

 

La venta de abonos ha pasado de unos ingresos de 527.280 euros a 214.390 euros. En un gráfico se ve mucho mejor:

 

 

La caída de ventas de abonos y entradas ha sido estrepitosa durante estos 10 años. ¿Por qué ningún medio de comunicación ha querido ser claro en este punto y quieren presentarlo como que esto es una inesperada y nueva situación?

¿Quién está matando al Festival de Música de Canarias?

Esta es la pregunta que se hace Don Guillermo García Alcalde en su titular. La respuesta es muy sencilla: son los denominados ‘nostálgicos’ los que han venido matando el FIMC durante todos estos años al no llegar a los jóvenes con un lenguaje, sistemas y propuestas más actuales, al evitar generar nuevos públicos mediante un esfuerzo didáctico, al colocar amigos arquitectos, empresarios o aficionados al frente de las decisiones en vez de a profesionales del sector, al insistir en un modelo de festival arcaico más interesado en lucir corbatas y pajaritas de seda, abrigos y joyas en vez de formar y crear nuevos públicos interesados en las músicas académicas, aunque eso signifique la irrupción de vaqueros, rastas, piercings y tatuajes en los templos sacrosantos de las músicas cultas… ¡Oh! ¡Terrible sacrilegio para algunos!

Son ellos los que están rematando, seguro que sin querer, a un festival agonizante que lleva años enfermo por culpa de una visión endogámica y anacrónica, que defienden a capa y espada, a costa de que el erario público gaste millones de euros para que su reducido núcleo pueda disfrutar de un ‘Salzburgo canarión’.

Son sus artículos de opinión, como los del Sr. García Alcalde, los que calan en la opinión pública donde tiene predicamento causando un brecha letal. Buena prueba de ello es que no ha afectado de igual forma en las islas, ya que la bajada de venta de abonos en Gran Canaria ha sido del 47,19% y en Tenerife del 10,45% (dentro de la media anual por las razones naturales que luego explicaré) lo que se traduce en que, por primera vez, la venta de abonos en Tenerife es ligeramente mayor que en Gran Canaria, algo impensable en todos estos años.

Lo que se oculta deliberadamente

Lo que nadie explica es que en 32 años nunca hubo una previsión de ingresos mediante una sencilla hoja de Excel o un simple documento, aunque fuera escrito a mano, que planteara diferentes escenarios. Todo se hacía ‘a ojo’ y siempre en el mayor de los secretismos. Esta, y solo esta, era la razón de que se llegaran a producir desvíos presupuestarios de hasta ¡un millón y medio de euros! (más que todo el presupuesto gubernamental del FIMC de este año) en los tiempos en los que el arquitecto Juan Mendoza era director del FIMC (¿Quién puso un arquitecto al frente de un festival de música? Cuando todos sabemos que las construcciones y las obras siempre salen de precio muy por encima del presupuesto inicial). Un Juan Mendoza que, para mayor inri, se permite ahora ‘analizar’ y ‘prever’, en declaraciones al Canarias 7, el futuro de la situación económica del Festival cuando fue absolutamente incapaz de hacerlo durante su mandato y por ello fue fulminantemente cesado. Un Juan Mendoza que solo pone obstáculos para que la OFGC participe este año en el FIMC, según afirman trabajadores de la propia orquesta. ¡Alucinante!

Ahora sí que hay un extenso estudio de previsión de ingresos por ventas de abonos y entradas que puedes descargarte aquí gracias a que la transparencia impera por primera vez. Podrán comprobar que en dicho documento se hacen varias estimaciones partiendo de diferentes escenarios. Pero es de destacar que la venta abonos, en la nueva estrategia económica del FIMC, solo significa el 14% de los ingresos, por lo que el crecimiento previsto se cumple perfectamente a fecha de hoy con la venta de abonos realizada.

Aquí el resumen final del mismo por su interés general.

A modo de resumen, una vez finalizado el periodo de venta y renovación de abonos (recaudación 94.730€), y partiendo, por un lado, de una estimación de venta de entradas  sueltas de abono por niveles de afluencia en ambos auditorios capitalinos y, por otro, con una estimación de venta de entradas en las 8 islas de los conciertos según afluencia de público, hemos obtenido una cifra de RECAUDACIÓN GLOBAL DE VENTA (ABONOS Y ENTRADAS) del FIMC 2017, bajo el supuesto de una afluencia de público del 70% en los 2 auditorios capitalinos y una afluencia media de público en las islas del 40%, obteniendo como resultado, una RECAUDACIÓN TOTAL BRUTA ESTIMADA DE 673.962€ (Neta de 629.871€) por encima de los últimos cuatro años.

Reanimación cardiopulmonar (RCP) e ingreso en la UCI

Lo que se intenta ahora es aplicar un RCP a un festival moribundo por una mala concepción, por no innovar en 32 años. Mantener un festival pensado solo en unos abonados mayores de edad, que por ley de vida van desapareciendo, sin invertir en atraer a nuevos públicos, era solo la ‘crónica de una muerte anunciada’. Basta mirar la línea azul del gráfico que hay más arriba.

El FIMC necesita de una reanimación y una estancia en la Unidad de Cuidados Intensivos por algún tiempo. No van a aflorar nuevos públicos de un día para otro. Años de caída libre no se van a recuperar con Betadine y una tirita. Y mucho menos si tenemos a un exdirector que solo pone palos en las ruedas y a constantes voceros gritando: “¡El Festival de Música de Canarias se ha muerto! ¡Lo han matado!”. ¿Quién lo ha matado? ¿No estaba ya muerto?

Todo esto no deja de tener un cierto regusto a refranero español: “Entre todos la mataron y ella sola se murió”.

Que el Festival de Música de Canarias estaba herido de muerte desde hacía años es una evidencia innegable. Los números hablan por sí solos así como los estudios de impacto o la propia ciudadanía en la calle y en las redes sociales.

Ahora podemos intentar reanimarlo o rematarlo. Cada uno tendrá sus propias ideas de qué hacer y cómo hacerlo. Y es perfectamente lícito. Pero yo creo que aquellos que tuvieron en sus manos el evitar esta situación deberían de callar ahora y dejar que sangre nueva intente darle un nuevo impulso a un Festival que tendría que ser querido, conocido, disfrutado y apreciado por toda la ciudadanía y dejar de hacer de agoreros ya de una vez por todas.

Y digo de una vez por todas porque esta misma historia se vuelve a repetir como ya publicamos aquí. Hace ocho años, cuando la falta de proyección del FIMC ya era evidente, el Gobierno quiso abordar el problema y estas mismas personas pusieron el grito en el cielo, utilizaron todos sus medios e influencias, para que la administración se doblegara, cediera y no se afrontaran los cambios necesarios. Cosa que, desgraciadamente, consiguieron entonces dejando como resultado las cifras que vemos en el gráfico y que pretenden conseguir también ahora para rematarlo definitivamente.

Solo cabe esperar que recapaciten, que tomen conciencia del daño infligido y que ayuden, junto con todos los demás, a que tengamos el Festival de Música de Canarias que todos los canarios merecemos.

 

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Categoría: Canarias, Enrique Mateu, FIMC, Música

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