Luis Leante y Montse Balagueró, el domingo en Periplo

Luis Leante: “Prefiero perder el equipaje que perder la libreta”

El escritor murciano cierra la segunda edición del Festival Periplo en una Conversación en La Ranilla con el escritor Antonio Lozano

Luis Leante

Luis Leante

“Creo que los viajes son el alimento no solo intelectual, sino vital de las personas”, asegura el escritor murciano Luis Leante, premio Alfaguara en 2007 por su novela Mira si yo te querré. “Hemos pasado de la vida de mi bisabuela, que no salió de su pueblo, a la de mi hija, que con cuatro años ya ha había estado en ciudades de distintos países”, destaca Leante, para subrayar el papel de los viajes en la vida de la gente en la sociedad contemporánea.

“El viaje es una forma de enriquecimiento general, en mayúscula y minúscula, y que permite que la sociedad avance más deprisa, porque sí, abre la mente y hace que conozcamos otras cosas. El conocimiento ayuda a reflexionar”, dice el escritor, que es un viajero constante y que en algunas de sus salidas de casa ha encontrado el material que nutre después sus novelas.

El escritor participa en el último encuentro literario del Festival de Literatura de Viajes y Aventuras de Puerto de la Cruz, Periplo, este domingo, a las 13.15, en la carpa del Museo Arqueológico, donde mantendrá con el escritor Antonio Lozano la última Conversación en La Ranilla de la segunda edición de Periplo.

“De joven viajaba a través de la literatura y luego la literatura me permitió viajar. Para mí, lo primero era el viaje y luego el viaje retroalimenta la literatura”, reflexiona el autor de El canto del zaigú; en su caso, “detrás de casi cada novela hay un viaje”, y hace el recuento de las suyas: “La luna roja surgió de un viaje que hice a Estambul para descansar de la gira por América Latina –y se ríe de la paradoja: ‘viajar para descansar del viaje’-; Paisaje de río con Baracoa de fondo salió de un viaje que hice a Cuba, un país por el que tenía mucha, mucha curiosidad; Cárceles imaginarias salió de Milán y Valparaíso”.

“En general, siempre es el viaje el que alimenta la novela”, dice Leante, que recurre a un método sencillo: en el viaje, las libretas y en casa, el ordenador; se declara favorable a las ventajas que aporta la tecnología, pero necesita el contacto con el papel. “Las libretas son mi memoria, porque además soy muy despistado, olvido los lugares, las personas, no me desprendo de mi libreta ni mis gafas. Prefiero perder el equipaje que perder la libreta, porque es mi herramienta principal”. Con archivadores repletos de libretas escritas durante veinte o treinta años, solo el 10% de la libreta está en sus libros.

Entre todos sus viajes, Leante se queda con la gira que lo llevó durante siete meses de Estados Unidos a la Patagonia, en 2007, para la promoción de Mira si yo te querré, lo que le permitió visitar cerca de veinte países. Fueron meses de charlas, conferencias, encuentros con lectores y encuentros con embajadores saharauis –la novela se desarrolla en los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf, escrita a raíz de su viaje a esta zona en una misión humanitaria–.

Parafraseando al poeta andaluz, Leante afirma que le “gusta viajar ligero de equipaje” y se sorprende de lo poco que es imprescindible para vivir. No compra recuerdos ni se llevan mucho material…”no tengo apego a las cosas materiales”. Aunque en su repisa, a simple vista, se pueden cazar en una impresión rápida algunos pequeños objetos, “una pipa del Sáhara, una piedra, un fósil, una jarra de Marruecos”, cosas que han conseguido entrar en su maleta gracias a su pequeño tamaño y su ligero peso.

 

Montse Balagueró: “Un hijo no es excusa para dejar de viajar”

La familia Ávalos Balagueró presenta en el Festival Periplo de Literatura de Viajes y Aventuras la experiencia de sus aventuras y su blog Un mundo para tres

Un mundo para tres, según lo definen sus autores, es “un blog familiar donde encontraréis nuestras aventuras viajeras”, las de Octavio Ávalos, Montse Balagueró y Álvaro Ávalos Balagueró, una familia residente en Tenerife, que, desde hace dos años y medio, alimenta un blog de viajes. Su experiencia se ha convertido en una referencia para gente que tiene la corazonada de que se puede viajar una vez que la familia se amplía con la llegada de los hijos.

“Empezamos con lo del blog un poco para tener informados a familia y amigos sobre nuestros viajes, porque empezamos a viajar siendo Álvaro un bebé” y quienes se quedaban en tierra permanecían inquietos con la suerte del viaje en esas circunstancias. “Nos planteamos: igual que hacemos un diario de viajes cada día, escribimos el blog para la gente que necesite saber lo que hacemos, era para familia y amigos y luego cogió el tamaño que tiene por la reacción de la gente”, explica Montse Balagueró.

“Un hijo no es una excusa para dejar de viajar. Se puede y se debe viajar con niños. Además, nuestro hijo es celiaco desde los veinte meses y eso no ha sido un obstáculo”, señala la madre de la familia y se reafirma: “Así que se puede y se debe viajar. Se debe ,porque a ellos les aporta muchísimo el estar en contacto con niños de otros países, el ver que la gente vive de otra manera”.

La familia Ávalos Balagueró estará presente este domingo, a las 12.00 horas en el Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventuras de Puerto de la Cruz, Periplo, donde expondrán su experiencia en la charla “Viajar con niños”, dentro de la sección Viajeros/as en red.

La participación de los niños en el viaje, a los adultos “nos aporta otra forma de ver porque su inocencia  aporta otra visión”, dice Balagueró, quien señala como uno “compromiso” o atadura al viajar con menores “los horarios: limita los horarios, cuanto más pequeños, más limitado, porque comen a una determinada hora y si no quieres que te fastidien la jornada, mejor que lo dejes dormir cuando lo necesitan”.

“Un niño no nace necesariamente viajero, tienes que acostumbrarlo a que duerma con ruido, a que sea extrovertido… Hay que educarlo para eso, yo me lo currado”. La pareja ya viajaba antes del nacimiento de Álvaro, “pero empezamos a hacerlo justo después de nacer él. Se juntaron el hambre con las ganas de comer. A los dos nos encantaba viajar y cuando decidimos ser padres dijimos que los viajes no están reñidos con tener un bebé”, al fin y al cabo, es exactamente lo que hacen los turistas que visitan Canarias, reflexionaron.

Los viajes son siempre con mochila y en su mayoría en transporte público. El año pasado estuvieron  durante cuatro meses por Asia, en Corea del Sur, China, Tailandia, Laos, Camboya, Malasia, Hong ong y Singapur y esta misma semana regresaron de un viaje de 90 días por Europa en furgoneta.

Estas largas estancias en el exterior supone pedir excedencias en el trabajo y permisos en el colegio, así lo hicieron. “El año pasado, fueron veinte los días de demora en el ingreso al colegio, pero lo aceptaron porque dijeron que era por una buena causa. Álvaro recorrió varios Patrimonios de la Humanidad y participó en clases de Naturales en inglés, en Malasia.

Otro de los tabúes que rompe esta familia es el del coste del viaje: “viajar en familia no es tan caro como la gente se cree; no es verdad que se pueda viajar solo con dinero o que requiera invertir una fortuna, ni mucho menos”, asegura Montse Balagueró. Y el otro tabú: el cuidado del cuerpo, sobre todo en el caso de Álvaro, tampoco es problema; durante el año hacen ejercicio, no por entrenarse, sino porque les gusta caminar y montar en bicicleta. La familia viaja con cuatro mochilas con ruedas, una por cada miembro y otra aparte, “la despensa”, en la que llevan comida no perecedera puede comer a pesar de su alergia alimentaria… “por eso también hay que educar a comer al niño, le tienen que gustar los alimentos que hay en cada zona”.

Finalmente, la familia no deja de serlo cuando viaja y gestionar de manera correcta y satisfactoria para todos la forma de tomar las decisiones y los conflictos es imprescindible “Nosotros buscamos un consenso entre los tres; se respetan las inclinaciones de cada uno, la base para que un viaje funcione hay que escuchar a todos. El ‘porque lo digo yo’ no es una política a seguir”,  porque “el hijo es una persona y como tal tiene derecho a opinar y no vale que los padres impongan su criterio”.

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