La década de los 60

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El rock llegó a Canarias en estado puro, sin filtros. Directamente de Inglaterra y de Estados Unidos. Nuestros muelles fueron testigo de ello. Cosa que no pasaba en todo el estado español ya que no era bien visto por el sistema. Las discográficas nacionales “suavizaron” el potente sonido que llegaba de fuera y lo “españolizaron”. Aquí no. Aquí no habían discográficas y viendo el ñoñerío musical que llegaba desde la península, todos miraban para los verdaderos centros de procedencia de la música moderna. Y así de bien nos fue, porque que en los albores del rock en el mundo, que músicos canarios hayan editado 11 discos, es realmente increíble. Vamos al grano.

Ocho de los once discos editados por canarios en esta década tienen como protagonista a Teddy Bautista. Nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1943, este personaje sin parangón en el mundo de la música en Canarias descubre a muy temprana edad su talento. Teniendo como espejo a Elvis, estrella en ciernes del rock americano que protagonizaba películas de joven rebelde con una imagen rompedora (King Creole, 1958), Teddy va cimentando su carrera, siendo aún adolescente, a base de escuchar los primeros discos de rock que le traía su tío Álvaro de Inglaterra o de Estados Unidos y de dorarle la píldora a su padre para que le consiguiera el vestuario necesario para parecer un verdadero rockero.

El turismo en la isla se centraba en la capital y eso obligaba a los empresarios hoteleros a contratar a artistas que amenizaran y entretuvieran a los extranjeros. Así tuvieron la oportunidad de desarrollarse los músicos en Canarias, hecho que también favoreció la competitividad entre los grupos.

Teddy había empezado con el timple, después con el piano (su madre era una excelente pianista), pero la visión de una guitarra eléctrica le pudo. Se fabricó su primera guitarra siguiendo las instrucciones de la revista Reader’s Digest (como otros muchos jóvenes canarios), y a base de ahorrar y de buenas notas consiguió que le regalaran su primera Hofner. En poco tiempo Devil’s Rock, su primer grupo, se convierte en el referente. Cantando temas de Elvis y versioneando a The Shadows, el grupo se consolida en el panorama musical y cambian de nombre: Los Ídolos. Consiguen un contrato en el Flamingo, club nocturno ubicado junto al Hotel Santa Catalina, y ahí empiezan a pasar cosas.

En otoño de 1963 surge el gran encuentro; en una actuación que están dando en dicha sala, aparecen Cliff Richard y The Shadows dejando al grupo boquiabierto. ¿Qué pintaban este cantante surgido en el Reino Unido para hacerle competencia a Elvis y el grupo más importante del mundo antes de The Beatles en el Flamingo a la misma hora que tocaban Los Ídolos? Pues habían venido a las islas a rodar Wonderful Life, una comedia romántica que se desarrollaba en Las Palmas de G.C. y el sur de la isla, y decidieron ir a escuchar a la banda de Teddy. Casualidades de la vida. Conocerles, compartir con ellos experiencias, tocar con ellos, fue quizás el impulso más importante en la carrera de este joven grancanario. Su talento y el apoyo incondicional que le brindó su padre harían el resto. Porque su padre se convertiría en el manager del grupo, tutor de los componentes de la banda, ya que eran menores de edad, y un largo etcétera de labores que tenían como único objetivo el éxito de su hijo.

Teddy Bautista y Cliff Richard en el Flamingo. Las Palmas de Gran Canaria, 1963

Teddy Bautista y Cliff Richard en el Flamingo. Las Palmas de Gran Canaria, 1963

El primer paso fue conseguirles un contrato de grabación con la compañía Belter, cosa que resultó ser un fracaso absoluto. Aunque grabaron dos EP, constatan algo que sospechaban de antemano; España no estaba preparada para un sonido tan moderno. Pero tocando en Sevilla coinciden con Dudley Cooper, un magnate americano que les contrata para llevarlos a Estados Unidos. Cuando llegan a los EE.UU. les reciben seguidoras con pancartas de The Canaries, por lo que deducen que les han cambiado de nombre. Pero ¡qué mejor nombre siendo canarios! Esta es una etapa de absorción y aprendizaje de unos jóvenes que pasaron de estar jugando en Las Canteras a estar dando conciertos en parques de atracciones y universidades americanas. El periplo americano del grupo cuenta con un álbum titulado Flying High with The Canaries, que empieza a fusionar el pop europeo con el soul americano que había dejado a Teddy alucinado.

A todas estas, hay que decir que la prensa española seguía los pasos de The Canaries ante el hito de que un grupo español estuviera haciendo las américas en el momento en que América era la Meca del Rock. En una gira que dan por Europa y tiene como punto de partida Madrid, habla con ellos un productor francés llamado Alain Milhaud que les dice que les puede ayudar. Teddy, con chulería, pasa de él hasta que se entera de que es el productor del “Black Is Black” de Los Bravos. Es el comienzo de la ascensión de Canarios. Desde que llegan a un acuerdo, Teddy viaja a Inglaterra y en menos de un año ha conseguido ponerse a la altura de The Beatles con singles como Get on your Knees o Free yourself. Así de alucinante es el comienzo de la historia de la música moderna en Gran Canaria y que señala a nuestro archipiélago en el mapa mundial del rock & roll.

En Tenerife también existía un fuerte movimiento rockero impulsado por Jesús Esteban Beltrán, un joven empresario que vio en el rock una forma de vida. Promovió conciertos en cines, colegios y teatros, hasta que abrió el A Go-Go, uno de los primeros templos del rock en España. Por su local pasaron Los Apaches (ex-Rocking Boys), el primer grupo de rock canario que grababa un disco EP, que tenían la osadía de cantar en español y del que Teddy comentaría que habían sido una gran influencia en sus comienzos. Por allí también pasaron Los Misteriosos, que grabaron un single de versiones, aunque el grupo estrella de la década en Tenerife eran Los Sombras.

Los Sombras eran una banda de Santa Cruz que hacían, como todos, versiones de Elvis, de The Shadows, de The Beatles (cuando aparecieron), que tenían como sede el A Go-Go y como manager a Jesús Beltrán. Beltrán se trabajó una reputación como promotor de conciertos y manager tal, que Alain Milhaud le propuso trabajar con él. Eso le permitió hablarle al francés de Los Sombras, un grupo de gran calidad que él representaba y que quería que escuchase. Pero en la banda chicharrera no todos tenían los mismos objetivos y la prueba a la que acudió Milhaud no fue digna de un grupo con pretensiones discográficas. Los Sombras habían conocido a Teddy e incluso habían tocado juntos en la etapa que el líder de Canarios estuvo haciendo la mili en Tenerife. Paco Urbano, batería del grupo, había hablado con Teddy y le había preguntado si él creía que podría dar el salto a la península. La respuesta fue positiva ya que Paco era, desde muy temprana edad, un gran batería, pero esa es otra de las grandes historias de nuestra música que comentaremos más adelante…

De esta fulgurante manera empieza el mundo discográfico en Canarias, con un nombre propio, Eduardo Bautista, más conocido como Teddy, que se convierte en el abanderado del movimiento rock no sólo en las islas, sino en el estado español, a pesar de que muchos no sabían de dónde era.

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Categoría: Alejandro Ramos, Canarias, La Discografía Canaria del Siglo XX, Música

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